Esperemos que, como todas las veces, las cosas
se inviertan como nunca suele pasar en mi vida.
Nunca el destino fue tan dulce y ficticio,
nunca me vi brillar tanto los ojos.
Reaccionar un poco sobrio, un poco ebrio,
por lo tanto tu esencia tiene algún efecto.
Mis problemas no son tanto como para eclipsar
tanta coincidencia: "Mucha coincidencia,
a mi gusto" , me dijeron y te conocí.
Ya no importa si por tanto el querer
se va apagando, acá está lleno de relojes
y los mismos siguen corriendo.
Nunca me dolió tanto escapar de algo que
no quería.
Malditas obligaciones para no soportar
los desmayos inoportunos.
Ojalá los relojes estén sincronizados
en esta era, a alguna hora,
algún día,
algún año.
A veces los recuerdos son traicioneros,
pocas veces hacen sonreír.
Éste es el caso.
En ese momento de sincronismo, recordar:
oler tu pelo, todo amalgamado,
enmarañado,
y trabajado (a propósito)..
No hay comentarios:
Publicar un comentario